
Ayer la prensa se hacía eco de dos noticias sobre dos personalidades Jordi Pujol, y Aleix Vidal Quadras. Pujol considera lógico que ex altos cargos funden una Asociación pro independentismo. Todos respetamos estas decisiones, dicen unos; es razonable y lógico dicen otros; faltaría más, dirán unos terceros.
Vidal Quadras sale en una valla del PSC, de espaldas. Maria Badia, de cara. El título: tu decideixes quina Europa vols. Badia dice que Vidal Quadras va en contra de Cataluña. Punto y final. Vidal Qaudras es malo, y es de derechas, es perverso: luego va en contra de Cataluña. Así “razona” (entre comillas) el PSC.
Creo que a veces perdemos el norte. Pujol dice que esto de ser independista es lógico, y razonable. Badia que Vidal Quadras va en contra de Catalunya. ¿Se puede ser más sectario? Pues no. Todos defendemos nuestras ideas, pero unas ya de entrada no valen. Otras, las independistas son lógicas y razonadas. Las ideas de izquierda se tragan, y no se discuten.
El juicio que cada lector lo haga, y -por supuesto- cada uno a tomar su decisión.
Antoni Bosch

La impugnación por parte del Partido Popular del Estatut de Autonomía de Catalunya era una cuestión de principios. No se trataba de una cuestión meramente técnica, o de un pronto del criticado “nacionalismo español”. No, se trata de una cuestión de principios ¿De qué principios hablamos? Por un lado, los principios sociales y éticos que el Estatuto contiene en el Título I. No podemos estar de acuerdo con ellos, representan un modelo de sociedad sectario y sesgado, que se impone. La ética no se impone, se sugiere, y se educa con ella, pero no se impone vía Diario Oficial de la Generalitat. Lo contrario es dogmatismo.